miércoles, 30 de enero de 2013

Con el frío que hace debería poner la calefacción, pero con el poco sueldo que me pagan...¡Hay si la vieja Carmela me viera sin jersey! ¡Pobre de mi!
Ya llegué a la oficina, saludo a Frewer, el canario de la secretaria, dejo mis cosas y acudo de inmediato a la barandilla. Que viejos todos los señores que hay aquí, y todos mirándome el chichón, ¡Qué rabia no haber pasado por el baño! 
Me anoto lo que tengo que hablar a esta pandilla de abueletes, los cuales me escuchan atentamente. Estome alegra y deseo que salga igual de bien a los que estén interesados en mi proyecto. ¿Cuantos se habran quedado en la sala? ¿treinta? ¿cuarenta?

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